A pocos kilómetros del centro de San Carlos de Bariloche, sobre el recorrido del Circuito Chico, hay una aldea que parece detenida en el tiempo. Colonia Suiza no es una atracción armada para el turista: es un caserío real, nacido a fines del siglo XIX, donde todavía viven descendientes de los primeros pobladores y donde la tradición más fuerte se cocina, literalmente, bajo tierra.
Si buscás una escapada distinta al clásico paseo de cerros y lagos, esta nota te cuenta de dónde viene el nombre, qué es el famoso curanto, cuándo suele funcionar la feria de artesanos, cómo llegar y qué conviene probar. Todo con datos honestos: los horarios y las fechas de fiesta suelen moverse temporada a temporada, así que te marcamos qué conviene confirmar antes de ir.
La historia: colonos suizos en plena Patagonia
El nombre no es casual. Hacia fines del siglo XIX, familias de origen suizo, entre ellas los Goye, se instalaron en este valle porque el paisaje de bosques, arroyos y montañas les recordaba a su tierra natal, el cantón del Valais. Habían cruzado el Atlántico y pasado primero por Chile antes de asentarse acá, cuando la región del Nahuel Huapi era todavía territorio de frontera, casi sin caminos.
Lo que empezó como una colonia agrícola fue tomando forma de aldea. Con el tiempo, ese pasado quedó reconocido como parte del patrimonio histórico de la zona, porque el lugar conserva buena parte de su carácter original: casas de madera, molinos, antiguas construcciones y una vida comunitaria que no se dejó devorar por el turismo. Caminarla es entender cómo se pobló esta parte de la Patagonia.
El curanto: una ceremonia que se cocina bajo tierra
El curanto es la gran estrella gastronómica de Colonia Suiza, y su origen no es europeo sino de los pueblos originarios del sur. Según la tradición local, fue introducido desde Chile por los primeros colonos, que sumaron esta técnica ancestral al mestizaje cultural del lugar.
Prepararlo es todo un ritual y se disfruta tanto verlo como comerlo. Se cava un pozo en la tierra, se colocan piedras que fueron calentadas al rojo vivo en el fuego y sobre ellas se van acomodando por capas las carnes, embutidos, papas, verduras y hojas de nalca que hacen de tapa natural. Se cubre todo con tierra y se deja cocinar lentamente con el vapor. Cuando lo destapan, el humo y el aroma son parte del espectáculo.
Es una experiencia para tomarse con calma: la cocción lleva varias horas, así que conviene llegar temprano y con hambre. Como los días en que se hace y los cupos pueden variar según la temporada, lo más prudente es consultar la disponibilidad actualizada antes de ir.
La feria de artesanos: el corazón de la comunidad
Junto al curanto funciona la feria regional artesanal, organizada por la junta vecinal, que es el punto de encuentro de la aldea. Ahí los artesanos y productores locales muestran y venden lo que hacen con sus manos.
Es un buen lugar para llevarse algo auténtico de la región y para charlar con la gente del lugar, que suele tener historias para contar sobre cada oficio.
- Cerámicas y objetos de madera inspirados en la naturaleza andina
- Tejidos en lana de oveja y llama
- Platería y artesanías regionales
- Dulces caseros, ahumados y productos de la tierra para probar en el momento
Cómo llegar a Colonia Suiza
Colonia Suiza está dentro del recorrido del Circuito Chico, uno de los paseos más lindos y accesibles de Bariloche. Desde el centro se toma la avenida Bustillo bordeando el lago Nahuel Huapi hacia el oeste y, a la altura del kilómetro 18 aproximadamente, se dobla hacia un desvío que lleva a la aldea. Parte del tramo final es de ripio, en general en condiciones transitables.
Se puede llegar en auto o remis sin problema, y también hay líneas de colectivo que conectan con la zona. Como las frecuencias del transporte público cambian según la temporada, conviene chequear los horarios del día antes de salir. Si vas por el curanto o la feria, calculá el viaje para llegar dentro del horario en que están funcionando.
Qué probar y qué hacer más allá del plato
El curanto es la experiencia central, pero no es lo único. En la feria vale la pena probar los ahumados, los dulces artesanales y las conservas regionales. Muchos visitantes aprovechan para sentarse a comer con tranquilidad y después recorrer la aldea a pie.
Como Colonia Suiza forma parte del Circuito Chico, se combina muy bien con otros puntos cercanos: miradores, playas de lago y senderos suaves para caminar. Es un plan ideal para hacer sin apuro, dedicándole medio día o una jornada completa, sobre todo si querés esperar a que el curanto esté listo.
Preguntas frecuentes
La feria de artesanos y el curanto suelen funcionar en días fijos de la semana, tradicionalmente miércoles y domingos, y en fechas de temporada alta puede haber más jornadas. Como los días y horarios cambian según la época del año, conviene confirmar la información actualizada antes de ir.
Hay una fiesta especial dedicada al curanto que suele realizarse en verano. Las fechas exactas se definen cada año, así que lo mejor es verificar el calendario de la temporada 2026 antes de planificar la visita.
Sí. Además de auto y remis, hay líneas de colectivo que llegan a la zona de Colonia Suiza. Las frecuencias son limitadas y varían por temporada, por lo que conviene consultar los horarios del día y coordinar la vuelta.
Sí. Ver la preparación del curanto, recorrer la feria y caminar la aldea es un plan tranquilo y al aire libre que funciona bien en familia. Al ser parte del Circuito Chico, se combina fácil con otros paseos cercanos de lagos y miradores.
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