Si venís a Bariloche y querés esa foto que resume todo el paisaje en una sola vista, hay dos nombres que se repiten: Cerro Campanario y Cerro Otto. Son los dos miradores más accesibles de la ciudad, cada uno con su personalidad. El Campanario es famoso por su panorámica del Nahuel Huapi (durante años apareció en listas de "mejores vistas del mundo"); el Otto suma la comodidad de una góndola cerrada y una confitería giratoria en la cumbre.
En esta guía te contamos cómo subir a cada uno, qué se ve desde arriba y cómo cambia la experiencia entre el invierno con nieve y el verano de días largos. La idea es que elijas bien según tu día, el clima y con quién viajás. Los precios y horarios cambian por temporada, así que los dejamos como referencia general y te recomendamos confirmar los valores actualizados antes de ir.
Cerro Campanario: la vista más famosa, a pie o en aerosilla
El Cerro Campanario está sobre la avenida Bustillo, a la altura del kilómetro 17,5, dentro del recorrido del Circuito Chico. Con poco más de 1.000 metros de altura no es un gigante, pero su ubicación es privilegiada: queda justo en el codo donde se abren varios lagos a la vez.
Hay dos formas de llegar a la cumbre. La aerosilla te sube en pocos minutos sin esfuerzo, ideal si vas con chicos, adultos mayores o simplemente no querés caminar. La otra opción es el sendero, que sale desde la base y suele tomar alrededor de 30 a 40 minutos de subida constante; es de dificultad media, con buen desnivel, así que conviene calzado cómodo y agua. Mucha gente sube caminando y baja en aerosilla, o al revés.
Un detalle honesto: el Campanario es un mirador al aire libre. En un día ventoso o muy frío, la cumbre puede resultar incómoda, y la vista depende mucho de que el cielo esté despejado. Por eso conviene ir temprano y con buen pronóstico.
Qué se ve desde el Campanario
Esta es la razón por la que casi todos suben. Desde la cima se despliega una postal enorme del Parque Nacional Nahuel Huapi: el lago Nahuel Huapi con sus brazos e islas, el lago Moreno, la laguna El Trébol y, a lo lejos, la silueta de los cerros López, Catedral y Capilla.
También se distinguen la península de San Pedro y la zona de Llao Llao. Es una de esas vistas de 360 grados donde entendés de un vistazo por qué Bariloche es como es: agua, bosque y montaña mezclados. Llevá la cámara con batería y date unos minutos para dar la vuelta completa al mirador.
Cerro Otto: teleférico, confitería giratoria y más resguardo
El Cerro Otto es la opción más cómoda y "a prueba de clima". Está muy cerca del centro, por la zona de la avenida de los Pioneros, y se sube en un teleférico de góndolas cerradas que en pocos minutos te deja en la cumbre, a unos 1.400 metros.
Arriba está su gran atractivo: una confitería giratoria que da la vuelta completa lentamente, así que podés tomar algo caliente mientras el paisaje va rotando frente a tus ojos sin moverte de la mesa. El ticket suele incluir el traslado desde puntos del centro y el ascenso, algo práctico si no tenés auto.
Como todo está más resguardado, el Otto es la mejor apuesta para un día ventoso, con lluvia intermitente o mucho frío, y para grupos donde no todos quieren caminar. Los horarios de la boletería y del último ascenso cambian según la temporada, así que conviene chequearlos el mismo día.
Los dos en invierno: nieve, trineos y paisaje blanco
En invierno, estos miradores cambian por completo. El Cerro Otto se vuelve un pequeño parque de nieve familiar, con actividades como trineos, caminatas con raquetas y juegos en la nieve, además de la confitería calentita en la cumbre. Es un plan redondo para un día nevado, sobre todo con chicos.
El Campanario en invierno regala un paisaje nevado espectacular cuando el cielo acompaña, pero al ser abierto exige más abrigo y un poco de suerte con el clima. Si el pronóstico está feo, el Otto gana; si amanece despejado y helado, la vista blanca del Campanario es difícil de superar.
Bariloche en temporada de nieve gira en torno al esquí en el Cerro Catedral, pero estos dos miradores son la excursión ideal para los días en que querés paisaje sin pista, o para quienes viajan y no esquían.
Los dos en verano: días largos y bosque verde
En verano cambian la luz y el color. El Campanario se disfruta a pleno con los lagos de un azul intenso y días largos que te permiten subir sin apuro; es la mejor época para hacer el sendero a pie y combinarlo con el resto del Circuito Chico.
El Otto, por su parte, muestra sus senderos de bosque y miradores despejados, un plan más tranquilo y panorámico. En ambos casos, el verano suele traer más gente, así que ir temprano o a media tarde ayuda a esquivar las horas pico y a conseguir mejor luz para las fotos.
Cuál elegir según tu día
No hace falta elegir uno solo: si tenés varios días, valen los dos, porque ofrecen experiencias distintas. Pero si tenés que decidir, pensalo así.
Elegí el Campanario si buscás la vista icónica de los lagos, no te molesta caminar o subir en aerosilla al aire libre, y el pronóstico está despejado. Elegí el Otto si querés comodidad, vas con un grupo mixto, el clima está dudoso o te seduce la idea de un café girando sobre la montaña. Los dos son accesibles en poco rato desde la ciudad y funcionan durante casi todo el año.
Preguntas frecuentes
Sí. Además de la aerosilla, hay un sendero que sale desde la base y llega a la cumbre a pie, sin costo. Toma alrededor de 30 a 40 minutos y es de dificultad media, con buen desnivel, así que conviene calzado cómodo y agua.
El Cerro Otto. Al subir en góndolas cerradas y tener la confitería giratoria techada en la cumbre, estás mucho más resguardado. El Campanario es un mirador abierto y depende bastante de que el cielo esté despejado.
Sí, ambos funcionan casi todo el año. El Otto suma actividades en la nieve como trineos y caminatas con raquetas, ideal para familias. El Campanario ofrece un paisaje nevado increíble los días despejados, pero exige más abrigo por ser abierto. Conviene confirmar horarios y estado el mismo día.
Los valores cambian según la temporada, por eso conviene consultar la tarifa actualizada antes de ir. Como referencia general, la aerosilla del Campanario y el teleférico del Otto se abonan aparte; el ticket del Otto suele incluir el traslado desde el centro y el ingreso a la confitería.
Tu base en Villa Los Coihues
Ambos miradores quedan a pocos minutos de Villa Los Coihues, donde está Great Shelter, nuestra casa para 6 personas junto al Lago Gutiérrez y a pasos del Cerro Catedral. Un lugar cálido, pet friendly y con hogar a leña para volver después de un día de montaña. Consultá disponibilidad y reservá directo por WhatsApp, sin comisiones.
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